#Capítulo 43--
Narra Celia
Noté mi despertador abrí los ojos, no sentía la respiración de Louis él no estaba en mi cuarto. Era muy raro. Apagué el despertador y ya no puede dormir más aunque lo intenté.
Miré a mi alrededor. ¿Qué? Estaba en otro sitio. Un lugar que me sonaba mucho, pero mi menta aún no estaba para pensar dónde me encontraba. Esperé unos segundos. Miré a mi alrededor desde la cama. ¿Qué? Estaba en mi cuarto. En casa de mis padres. Con mi cama, mis cuatro paredes llenas de pósteres de One Direction, de los chicos. Pero porqué estaba en la de Mallorca y no en Londres con los chicos. La puerta de mi cuarto se abrió. Era mi madre.
- Buenos días. - Me dijo abriendo la ventana de mi cuarto- ¿Que tal has dormido?- Me preguntó.
Aquí lo entendí todo. No podía creerlo, todo era un sueño. Pero este sueño había sido diferente simplemente parecía totalmente real y largo. Me careé, porque por una vez, era feliz, completamente feliz. Pero como siempre tenía que despertar. Despertarse era mi pesadilla, porque de repente todo iba mal y mi mundo se hundía. - Cariño estás bien? - Preguntó mi mano al ver que mi rostro se volvía pálido, cada vez más.
- Mamá quiero estar sola, después hablamos- Le dije con la mirada perdida y los puños cerrados. Todo me daba tanta rabia. En el mundo de mis sueños todo iba bien. Pero en la realidad notaba que no encajaba en ningún lugar. Mi madre sin decir nada de fue. Al oír como cerraba la puerta mis ojos empezaron a humedecerse. Al segundo mi cara estaba completamente mojada. Mojada de lágrimas que no paraban de brotar de mis ojos. Me enfurié, cogí la sábana de mi cama la estiré. La furia me podía. Yo no quería pero no podía más no podía parar de llorar. No quería salir de mi cuarto, nunca.
No paraba de pensar que ellos cinco, son mi vida. Nunca había sentid algo tan fuerte por alguien tan lejano coo ellos. Me habían cambiado la vida por completo. Aunque por ser como era me había arruinado la vida, me daba igual, lo único que quería eran ellos.
"TOC TOC TOC" Alguien tocó la puerta de mi cuarto, pero no contesté.
- Cielo, estás bien? Quieres que te traiga desayuno?- Preguntó mi madre desde el otro lado de la puerta.
- No, no quiero nada.- Dije chillando. Todo era más fuerte que yo. Me metí en el baño y me lavé un poco la cara pero aún así no me calmaba No paraba de llorar. Me recogí el pelo con un moño. Me miré en el espejo. Me tapé os ojos con mis manos cuando mi mano derecha poco a poco fue hacia mi boca. Abrí la boca. Me metí el dedo índice y corazón provocando así mi vómito. Estaba en el baño cuando la puerta de mi cuarto volvió a sonar.
"TOC TOC TOC"
- Mamá quiero estar sola, vete! - Chillé desde el baño. No oí más ruido por lo que supuse que se había ido. Estaba en el baño lavándome la mano cuando la puerta del baño se abrió de golpe. - Mamá que quiero estar sola- chillé aún más alto. Me giré y no era mi madre, para mi sorpresa eran Clars y Clau. Rápidamente las abracé.
- Cariño, vamos a despejarte, vístete que nos vamos. - Dijo Clara aún en pijama.
- Creo que tu también deberías vestirte- Señalé a Clara - y tu- esta vez señalando a Claudia. Iban en pijama. Están completamente locas.
- Cariño, tu madre nos ha dicho que no estabas bien, estábamos durmiendo y no nos lo hemos pensado dos veces y hemos venido. Tu nos dejas ropa y listo. Va vamos. - Dijo Claudia peinándose un poco con la mano.
Hice lo que me dijeron, me vestí y ellas también.
Nos pusimos esto: ropiiis. Ya que además de vestirnos nos pintamos y demás. Esto me relajaba, aunque mi cara no es que estuviera mucho mejor.
- Chicas, prometerme una cosa- Les dije cogiéndoles de la mano
- Claro di- Dijo Celia contenta
- Que algún día iremos a conocer a nuestros chicos- Dije yo bajando la mirada al suelo.
- De hecho... es algo que podemos hacer no dentro de mucho- Dijo Clara desentrelazando nuestras manos.
- De qué hablas?- Pregunté extrañada.- Hablas de los sueños, verdad?- Dije desanimada.
- No. - Metió las manos en su bolso y sacó su cartera. LA abrió y saco tres papeles así:
- Este fin de semana nos vamos a Londres! - Chilló ella contenta, y de repene en mi se dibujó una sonrisa.
- Qué? - Dijimos yo y Claudia a la vez.
- Que nos vamos tías!- No me pude contener y chillé. Clau hizo lo mismo y las tres nos abrazamos como nunca.
Simplemente ellas dos eran mi felicidad. En la realidad ellas tres eran las que me hacían ser yo. Ellas formaban parte de mi, porque si no fuera por ellas, yo no estaría donde estoy.








